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Celta-Leganés (1-0): Los pepineros se complican más la vida en Vigo y se quedan a cinco puntos de la salvación

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  • El Celta logró el gol de la victoria en el minuto 62 tras jugar desde el 20 con uno menos por la expulsión de Bradaric

  • El VAR permitió al árbitro corregir la expulsión por roja directa con la que había castigado al pepinero Óscar

Que nadie dé por muerto a nadie que quedan 39 puntos por disputarse y con la mitad, más o menos, podría valer para mantenerse en Primera. Dicho lo cuál, la derrota del Leganés en Balaídos ante un rival directo por eludir el descenso es un duro golpe en la línea de flotación moral de toda la entidad: plantilla, dirección y, sobre todo afición. Seguro que la cita ante el Alavés traerá añadida un empuje y una ilusión de locura. Todo suma. Lo de Vigo ha sido perder una ocasión pintiparada para respirar. Y lo peor, quedarse a cinco puntos de la salvación.

El partido de Vigo tuvo un prólogo muy largo con un nombre propio: Braithwaite. Otra semana, otra polémica, otra salida, otra vez un ventilador de escusas razonables para que el ruido de fuera haya sido muy sonoro durante toda la semana. La última página del prólogo se escribió la noche antes en la cita entre el Betis y el Mallorca. Una derrota bermellona concedía al Leganés la posibilidad de saberse fuera del descenso si ganaba en Vigo… Pero todo acabó en empate.

Los buscadores de problemas, y no de soluciones, echarán la culpa al Sevilla, al FC Barcelona, a los árbitros, al VAR, a la normativa, al cambio de gestión de los bocadillos de panceta o al cambio climático. La realidad deportiva es que es un equipo de Primera que ha llevado a cabo inversiones que está rentabilizando con creces. ¿Ah, que no sirve? Pues bienvenidos al fútbol del siglo XXI. Es lo que hay.

Unas gentes que son dueños de un sociedad anónima y miles de personas que pagan por ver el espectáculo. Al que no le guste que vaya al fútbol de Tercera o Regional. Se llaman igual, pero no tienen nada que ver. Esta es la Liga en la que conviven escenarios legales diferentes y profundamente ventajosos para dos con otros 18 equipos, entre los que está el Leganés.

Comparativa

Y hay otra realidad previa que bueno es poner encima de la mesa antes de la disputa del compromiso. En la misma jornada, en sus tres temporadas anteriores, el Lega nunca había estado en descenso (13º con 29 puntos en la 18/19, idénticos datos en la 17/18, y 16º en la 16/17 con 21 puntos. Esa campaña bastaron 35 puntos para salvarse).

El Lega entró en la jornada con dos puntos menos que hace cuatro años, con mucha más tensión, con unas sensaciones muchísimo peores pero… Le pese a quien le pese este Leganés, a pesar de todos los pesares que son muchos, arrancaba el partido vivo y seguiría vivo pasara lo que pasara.

Lo que tenía enfrente no era un equipo relajado en una zona tranquila. Es uno de los que, de momento, se están jugado el descenso con los pepineros. El Celta lleva unas semanas respirando de forma menos asistida pero su temporada no está siendo para nada tranquila. Camina también en la zona de riesgo y el error se paga exactamente igual que lo pagan los de Aguirre.

El Celta, con 10

Y todo iba parejo, igualadito, por el camino del ir y venir, hasta que al mediocampista vigués Bradaric le dio por entrar con el pie alto a la altura de un tobillo de Bustinza y en el minuto 20 fue expulsado por Munuera Montero. El Celta se quedaba en inferioridad con 70 minutos por delante. Mucho que recorrer con un tipo menos. Había que ver cómo lo digería el equipo olívico y cómo respondían los pepineros.

La primera respuesta de los de Aguirre fue un remate de cabeza de Awaziem que fue desmantelada por posición irregular. Más allá de que nada cambiaba en el marcador, algo sí parecía haber cambiado en el Lega. De repente se estaba jugado más en el campo del Celta y, siendo justo, también mejor. Los leganenses querían más y parecían querer más. Los locales estaban siendo víctimas de sus propias remoras y temores. Había más vías de agua que tapar y menos manos para hacerlo.

Pero a pesar de todo, el partido se fue al descanso entre el bostezo, la despreocupación, el desinterés… No le sabría poner el calificativo exacto porque el problema del Leganés no es que haya perdido dos delanteros en pocas semanas. Es que crear una ocasión de gol le resulta más complicado que elaborar un plato de la fase final de ‘Masterchef’. Y en esto del fútbol para poder ganar hay que marcar goles y para marcar goles hay que tirar a puerta. Lo hizo Eraso, desde lejos, casi en el fin del primer tiempo. Y nada más. A descansar.

Retorno y cambios

Aguirre había visto el percal y con el libreto del sentido común en la mano decidió darle entrada a Óscar y dejar a Eraso fuera del césped. A bote pronto sonaba más a un cambio de cromos, con las condiciones particulares de los cromos, que a un cambio táctico. Sabiéndose superior en algunas líneas, era cuestión de buscar más superioridad de nombres en el medio. Lo cierto es que el cuerpo pedía algo más, mucho más, sobretodo por no sacar rentabilidad a la inferioridad olívica. Con esa pincelada se puso el partido en marcha en la segunda parte.

Óscar dio un arreón con la pierna derecha desde fuera del área que salió, sin ayuda, desviado por el lado derecho del portero celeste. El inicio del segundo acto pareció poner sobre el césped a un Leganés más consciente de que el partido podía sacarse adelante. Sin olvidar, en ningún  momento, que entre ellos el ‘gol-average’ particular tiene pinta de tener influencia en el momento decisivo.

Había que poner algo más. El Lega pone, pero lo que pone no es  suficiente y, con perdón del trabalenguas, debe poner más para poder sacar más. El paso más ofensivo que podía dar Aguirre era poner en la batalla a Assalé. Lo puso. Y lo hizo con tiempo, en el minuto 55.  El Celta, al menos para equilibrar la pizarra, tenía que mover ficha o fichas. Pero por el camino tuvo la mejor opción ofensiva tras una combinación entre Iago Aspas, Smolov y Rafinha que desaprovechó éste último.

Expulsión de VAR

Cuando el reloj corría hacia el 60, Munuera tomó la decisión de expulsar al pepinero Óscar por una jugada que el VAR le instó a revisar. En la primera repetición era evidente que la expulsión era demasiado castigo. Munuera corrigió y lo dejó en amarilla. Habían pasado casi cuatro minutos entre pitos y flautas. Solo de esa manera se puede entender que al botar la falta que había cometido Óscar, Iago Aspas pudiese rematar hacia atrás y colocar lejos de Juan Soriano. Era sorprendente, pero el Lega había salvado la expulsión pero iba perdiendo.

El trabajo más complicado era levantarse del porrazo moral. El Lega había pasado de verse con 10, a con 11 y a ir perdiendo. Aguirre miró a las opciones y optó por la de Bryan Gil (¿?). Desconozco, con toda la franqueza del mundo, si Guerrero no hubiese sido mejor alternativa ofensiva. Sea como fuera, ya no había más que lo que había y con esos futbolistas había que arar hasta el final del partido. Y, normalmente, el modo angustia lo suele llevar mal el equipo de Aguirre.

Toque de arrebato

El Lega evidenció la decisión de tener que morir bastante más lejos de su orilla. No tenía otro remedio que llegar a la orilla viguesa la mayor cantidad posible de veces y allí buscar todas las opciones posibles para intentar sacar algo positivo de una cita que estaba fundiéndose a negro cada vez con mayor velocidad.

Poco parecía que podía pasar en esos minutos de la angustia. El Celta tomó la decisión de atrincherarse, había sobrevivido a jugar con 10 durante 70 minutos. Y el Lega intentaba e intentaba, iba e iba… Hasta llegó a filtrar un balón vertical Assalé, pero aquello de la elaboración de Masterchef le persigue como una maldición. Para algunos el fútbol es más sencillo. Para otros es un querer y no poder, por mucho que se quiera.

LaLiga (Jornada 25ª)
REAL CELTA, 1; CD LEGANÉS, 0
REAL CELTA: 13. Raúl Blanco; 2. Hugo Mallo, 21. Murillo, 4. Araujo, 15. Lucas Olaza; 5. Okay, 14. Bradaric, 12. Rafinha; 6. Denis Suarez (18. Aidoo, 77′), 9. Smolov  (8. Fran Beltrán, 64′) y 10. Iago Aspas (22. Santi Mina, 82′).
CD LEGANÉS: 13. Juan Soriano; 3. Bustinza (26. Bryan Gil, 66′), 22. Siovas, 4. Omerou, 12. Awaziem, 5. J. Silva (20. Assalé, 55′); 8. Recio, 21. Rubén Pérez, 24. Rodrigues; 17. Eraso (27. Óscar Rodríguez, 45′) y 18. Guido Carrillo.
ÁRBITRO: Munuera Montero (Colegio Andaluz). Expulsó con roja directa a Bradaric (20′) por una entrada a Bustinza. Amonestó a los locales Óscar García (entrenador, 23′), Denis Suárez (26′), Murillo (30′) y a los visitantes J. Silva (13′), Siovas (23′), Óscar (61′).
INCIDENCIAS: Estadio Municipal de Balaídos. 19.635 espectadores.
GOLES: 1-0 (62′). Iago Aspas toca hacia atrás tras una falta botada por Olaza.

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