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Una de las pruebas a la que nos enfrentamos los seres humanos desde que la razón nos permite movernos por la sociedad es el llamado ‘beneficio de la duda’. Como casi todo lo importante suele tener una explicación mucho más rimbombante. Esa frase es una derivada del llamado ‘Principio de Hanlon’ o, también llamada, ‘Navaja de Hanlon’. Ese principio nos recomienda “nunca atribuir a la maldad lo que se explica adecuadamente por la estupidez”.
Hay momentos en los que la estupidez es tan mala y la maldad tan estúpida, y se entremezclan de tal forma, que cuando alguien con cierto sentido común intenta analizar determinadas acciones polítcas no sabe si son por maldad o por estupidez. Generalmente, con los años, uno termina aprendiendo quienes son los que hacen las cosas por maldad y quienes por estupidez.
La ‘Navaja de Hanlon’ recomienda “nunca atribuir a la maldad lo que se explica adecuadamente por la estupidez”
Sin entrar a valorar como malvado o estúpido el hecho de criticar una de las atracciones navideñas de la ciudad, no parece lo más razonable que alguno que milita en el partido de las chistorras de Koldo, los soles de Ábalos y las lechugas de Cerdán.. (o de vaya usted a saber de quién) tengan capacidad moral para criticar un gasto. Gasto que, por cierto, ha sido casi un tercio de lo que fue en 2024 en Móstoles (181.500 euros).Bueno sería felicitar a quien haya hecho la gestión de una actividad exclusiva por un precio sustancialmente menor que hace dos años.
Pero no contentos con eso, alguno de esos que no sabe uno donde encajar (metafóricamente hablando) en la ‘navaja de Hanlon’ se ha propuesto ridiculizarse asi mismo hablando de trenes. En lugar de ir, y cada vez menos, a determinadas actividades de determinadas Casas Regionales, está bien mirar a las caras a los más pequeños cuando se subían en ese tren. Y además no será que no tuvieron ocasión de hacerlo en todos los barrios de Leganés.
Ponerle pegas a dos de las cosas que más han disfrutado los leganenses es como ir a buscar agua a una duna del desierto del Sahara
Claro que la Navidad no ha sido perfecta en Leganés. La Navidad perfecta solo existe en un lugar: el Portal de Belén. Claro que la Cabalgata se hizo muy larga por querer agradar a todas las entidades que quisieron estar presentes en el desfile (cercano al Carnaval, alguno igual hasta lo confundió). Pero ir a ponerle pegas a dos de las cosas que más han disfrutado los leganenses, hablando en términos políticos, es ir a buscar agua debajo de una duna del desierto del Sahara.
El año que viene habrá Elecciones Municipales (sí, han leído bien). El que más y el que menos tiene que hacer méritos (algunos/as – con perdón -, no los han hecho nunca e igual no saben como se hacen). Otros saben que ni van a repetir ni nadie quiere que lo hagan. Y otros, como dice su presidente, estarán esperando a que llegue febrero del 27 para saber qué van a hacer en el futuro. Pero eso será otra historia en la que veremos cuantos se cortan con la ‘navaja de Hanlon’. ¿Los estúpidos o los malvados?











