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Editorial 36: “Sabanas cagadas, toca apretar el culo”

El ex alcalde popular Jesús Gómez repetía ‘en pettit comité’ una frase en alusión a los que buscaban soluciones una vez que tenían el problema encima: “con las sábanas cagadas, toca apretar el culo”. ‘Estar a por uvas’, el titular de nuestra primera página, es el paso previo a aquel dicho usado por Gómez. Es evidente que el alcalde de una ciudad no es el responsable directo de muchas de las cosas que suceden, pero el cargo, el sueldo y la responsabilidad le convierten en el responsable último.

Asociar la ‘Operación Copérnico’ en Cataluña a los problemas de La Cubierta no es muy atinado

El socialista Santiago Llorente, primer edil de esta ciudad, ha tenido que salir al paso, en las últimas semanas, de tres asuntos tan importantes como socialmente activos: La Cubierta, el famoso ‘búho’ y las obras en los colegios. En el caso de los incidentes en las inmediaciones del recinto, según reprocha la oposición, ha llegado a asegurar que el dispositivo policial se ha visto reducido por el conflicto catalán al haber menos unidades de la UPR (Unidad de Prevención y Reacción) del Cuerpo Nacional de Policía.

Es una evidencia que la Operación Copérnico, que así se llamaba, desplazó unidades de Policía a Cataluña para mantener el orden constitucional, pero de ahí a mezclarlo con La Cubierta va un abismo insalvable desde el sentido común. Algo no debió sentarle demasiado bien a la Delegada del Gobierno cuando se le insinúo semejante asunto. Es más sencillo. Bares abiertos a deshoras con licencias cuestionables en los que se mezclan el alcohol y el incivismo. Esa es la actuación, sin excusa que valga.

Tener que explicar que no se saben ni frecuencias ni recorridos del búho tras haberlos anunciado es un error

A eso se le suma la surrealista, pero muy sincera, comparecencia del propio alcalde en una comisión plenaria el lunes 9 de abril. Allí reconoció, literal, no saber de dónde saldrá el autobús nocturno (‘del entorno de Atocha’, dijo), ni conocer los recorridos, ni las frecuencias de los autobuses de estos servicios. En este caso el ridículo es tan serio como su sinceridad.

Quiso culpar a la Comunidad, que seguro que culpa tiene, pero es que el viernes de Dolores (23) se anunciaba con celeridad, bombo y platillo desde el propio Ayuntamiento la ubicación de la cabecera y los recorridos. Al menos de las frecuencias no se decía nada. Cuarto dicho o refrán: ‘Donde dije digo, digo Diego’. No siendo el responsable de todo, es el responsable último. Y en este caso algo ha quedado en evidencia. ¿El qué? Cada cual saque sus conclusiones.

El dolor del PIR

La tercera, quizás la más grave de todas, tiene que ver con las reformas encargadas a cuenta del Plan Regional de Inversiones de la Comunidad de Madrid. Allí, al ver la documentación remitida desde el gobierno PSOE-IU, dijeron que “nones”, que hay cosas que tiene que hacer el Ayuntamiento y no se pueden hacer con dineros de la Comunidad. Ahora, desde el Consistorio andan pidiendo – en modo casi exigencia – que se lo arreglen. La salida no va a ser fácil. Y es que como en Fuenteovejuna lo mejor es ir… ‘Todos a una’.

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