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“Ya no estás pero te has convertido en un héroe; muy probablemente has dado tu vida para que esto suceda”
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“Tu vida estaba llena de sentido, pero tu muerte ha abierto puertas y ventanas que ya jamás se cerrarán. La seguridad a bordo de los trenes, esa que tanto te preocupaba, está empezando a cambiar”
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“Muchos trenes circulan a menor velocidad por tramos de vías que están en mal estado. Y se están llevando a cabo muchas investigaciones para que a la larga todos tus compañeros y los viajeros puedan volver a viajar como antes, cuando coger un tren era algo seguro y no un riesgo vital”
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El párroco Alberto Tejerizo refirió en su homilía que le indicó a la familia que ahora necesitan “serenidad, verdad, justicia y reparación”
Desde las 11 y media de la mañana, en los alrededores del número 10 de la calle de La Sagra en Leganés se respiraba emoción, posiblemente tanta como dolor. Decenas de compañeros con su traje habitual de trabajo eran muy identificables. Era el mismo uniforme con el que falleció Agustín Fadón el domingo 19 de enero en la localidad cordobesa de Adamuz en un accidente ferroviario que costó la vida, hasta el momento, a 46 personas.
Su hermana María del Mar y su marido Javier son, tristemente por lo ocurrido a estas alturas, caras reconocibles. Sus padres, María Fernanda y Agustín, cuyas caras han permanecido en el anonimato llevaban escrito el dolor del fallecimiento de su hijo a la entrada de la Parroquia Nuestra Señora de Zarzaquemada. En el altar otro pequeño altar con una foto alegre de Agustín, muy cercana a lo que él fue; una imagen de la Virgen de los Dolores, por la que la familia siente devoción, y las cenizas con sus restos mortales.
Parroquia más que completa
La Parroquia, que no es pequeña, se queda chica. Entre los asistentes, uno de los primeros en entrar, el alcalde de Leganés, Miguel Ángel Recuenco. Tras trasladar las condolencias a la familia, el primer decidió retirarse de la primera fila y ocupar sitio de pie junto a los asistentes. Cedió su sitio en el banco de la primera fila a alguno de las decenas de compañeros, y por lo visto y oído, muchos de ellos amigos, de Agustín que estuvieron presentes.
La muestra de dolor y solidaridad de los suyos quedó fuera de toda duda. Enfrente del altar, sus padres, su hermana, su cuñado y su novia Elsa. Envuelta en dolor inconsolable, la mano izquierda de Elsa, también vecina de Leganés, apretada mutuamente con la de la madre de Agustín. Con un silencio sepulcral, que ni siquiera rompían los llantos imparables, se celebró el funeral.
Hacia donde fuese la vista de cualquiera encontraba llanto y angustia. En silencio, pero ese llanto angustioso que rompe el alma al no ser capaces de digerir ni entender porqué había pasado lo que había pasado. El párroco, Alberto Tejerizo, apeló durante su homilía al dolor de la Madre para intentar transmitir consuelo donde era difícil encontrarlo. Y sobre todo, reveló que cuando estuvo ayer con la familia les dijo que en este momento necesitan cuatro cosas: “serenidad, verdad, justicia y reparación”.
Los dos momentos
Dos momentos marcaron de forma más especial la celebración. El primero cuando Carmen, una compañera de Agustín, tomó la palabra para leer un texto. Y, después, cuando la madre cerró la celebración.
En la lectura del primer texto se repasó la figura como hijo, padre y compañero de Agustín. “Tenemos el corazón tan herido que resulta complicado encontrar palabras adecuadas que alivien el dolor de tu ausencia, que den sentido a esta tragedia (…) Quiero recordarte y sentirte vivo con esa sonrisa eterna que iluminaba cualquier día gris (…) Te has ido de una forma incomprensible, brutal, totalmente injusta. Has dejado una huella imborrable y profunda en nuestros corazones”.
La reivindicación
En ese mismo texto se señaló que “estoy convencida de que tu paso por la vida no ha sido en balde. Has hechos felices a muchísimas personas y a mejorar este mundo gracias a tu predisposición y empatía”. Para llegar al momento más reivindicativo. “Tu vida estaba llena de sentido, pero tu muerte ha abierto puertas y ventanas que ya jamás se cerrarán. La seguridad a bordo de los trenes, esa que tanto te preocupaba, está empezando a cambiar”.
Detallando además en la lectura que “muchos trenes circulan a menor velocidad por tramos de vías que están en mal estado. Y se están llevando a cabo muchas investigaciones para que a la larga todos tus compañeros y los viajeros puedan volver a viajar como antes, cuando coger un tren era algo seguro y no un riesgo vital”. Mientras casi todos sus compañeros lloraban, seguía la lectura del texto: “Ya no estás pero te has convertido en un héroe. Como me contó una compañera de Sevilla muy probablemente has dado tu vida para que esto suceda”.
Palabras de la madre
Por su parte, la madre de Agustín, también tomó la palabra al finalizar la celebración. Con el corazón roto de una madre, y una entereza sostenida en el agradecimiento, se dirigió a los presentes diciendo: “Soy la madre de Agustín, en mi nombre y en el de toda mi familia, doy las gracias a Serveo, a Sebastián, a Óscar y a todos sus compañeros que nos están acompañando en estos momentos tan difíciles, a todos los amigos que han venido, a todos los familiares que se han desplazado, y a todos en general, amigos, vecinos, conocidos… Muchas gracias a todos”.
María Fernanda refirió “no tengo palabras para hablar de mi hijo porque ya está todo dicho, simplemente daros las gracias a todos por acompañarnos en este momento tan difícil”. Además quiso “darle mi sentido pésame a todas las víctimas que están sufriendo el dolor que nosotros estamos sufriendo. Que descanse mi hijo en paz y con ellos todos los que han muerto en esta tragedia”.













