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Leganés-Alavés (1-1): Cuando lo más bonito que pasa en un partido es el atardecer de Butarque

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  • El Alavés se adelantó en una gran jugada de ataque de los vitorianos resuelta por Lucas Pérez

  • El Leganés igualó el partido en el minuto 53 con un gran gol de cabeza de Guido Carrillo

  • Segunda vez que Asier Garitano visita el campo del Lega con un rival diferente

El Lega ha comenzado su verdadera cuenta atrás. Ya no valen milongadas esperanzadoras de lo que quede o deje de quedar – que dicho sea de paso queda, queda -. En un momento como el que vive el equipo pepinero (no el club que la caja está abundantemente repleta) no caben las medias tintas. Aquí hay que sumar y sumar y sumar, y volver a sumar… Eso es el fútbol cuando se trata de salvarse. De lo que no cabe duda es de que los atardeceres de Butarque, pase lo que pase en el césped, siguen siendo preciosos.

Aguirre optó por inventarse una delantera muy particular: el retorno de Guerrero y la titularidad para Carrillo. Pues por mucho que le pueda parecer mal o peor a alguien, es lo que hay. Y, dicho sea con respeto, “con estos bueyes hay que arar”. No hay otra. Lo de la insistencia en el sistema es la cruz que el mexicano decide llevar puesta jornada a jornada. Da la sensación que nadie le va a reprochar que el equipo tenga apariencia de menos armadura atrás.

La primera

Antes de llegar a los cuatro minutos, el Lega cosía la primera jugada. Óscar arrancaba y finalizaba una acción que el portero del equipo vitoriano conseguía desviar. Era la primera intención, si era una declaración, sin duda era la mejor posible. Si era una acción aislada el paso del tiempo sería el que pusiese a cada cual en su sitio. Así sin quererlo el Lega había encontrado un sitio por el que poder llegar al área de Pacheco. ¿Lo aprovecharía?

Mientras se resolvía esta primera pregunta, el siempre bien recibido Asier Garitano (el hombre que debería tener una estatua en Leganés en lugar de otras inexplicables, un par de parques, y seis o siete calles) sigue teniendo una virtud en esto del fútbol: un equipo reconocible. Un don que escasea tanto con las mascarillas en tiempos de histerias por el coronavirus. Su Alavés es ese equipo que va sumando, sin hacer ruido, y a 12 jornadas del final está “más cerca de ganar que de perder”… la categoría.

Con todo el respeto que merece la situación, al que escribe le llama la atención la parsimoniosa puesta en escena de algunos pepineros. No termino de ubicar la necesidad de sumar con la escasez de intenciones manifiestas  según el paso de los minutos. Créanme que me encantaría hablar de tensión, presión, asfixia al rival, despliegue táctico, ocasiones (muchas o pocas, pero algunas)… Pero es que ver un partido del Leganés roza, en no muchos minutos, la cabezada.

La segunda

Otra vez Óscar. En este caso desde más lejos. En esta ocasión de falta directa. En ese momento en el que el partido caminaba hacia la fase final del primer tiempo. Otra vez Pacheco. En este caso viéndola venir. En esta ocasión sabiendo que el balón parecía irse. En este momento en el que permitía a su equipo seguir manteniendo la portería a cero.  El Alavés estaba, como muchos otros equipos que han pasado por Butarque, a lo suyo. Oían el tic-tac que angustia a los del Lega.

Uno siempre intenta sacar lo mejor de lo que ve. Pero la primera parte se fue con algún ‘uy’ entre el público por una acción que caía sobre el tiempo reglamentado. La cosa era para pensar porque la evidencia manda y con lo evidente no daba para ganar y si no ganabas las complicaciones crecen, y si crecen las complicaciones se va haciendo más pequeño el espacio para mantenerse en Primera. Los tres silbidos de Martínez Munuera eran toda una invitación a pensar mucho.

A la tercera…

Llegó el gol del Alavés. El peor guión posible se lo escribieron al Leganés. Después de una tristísima primera parte, a priori, lo peor que le podía pasar es que en el arranque de la segunda los vitorianos le marcaran. Pues en alguna de las Leyes de Murphy debe haber un capítulo para los pepineros, pero con líneas especiales para Awaziem. El máximo responsable del gol de Lucas Pérez y a punto estuvo de serlo cinco minutos después.

Lo de Awaziem en el gol es de que alguien le ponga la cara colorada. En el inicio fue el que hizo poco tirando a nada para que la jugada siguiese cerca del área local. Allí se produjo un triangulación que acabó Lucas Pérez en la jaula de Cuéllar. Y pudo repetirlo cinco minutos después, pero anduvo menos espabilado.

De cuatro

Tenía que ser una defensa de cuarteto. Reaccionó lo rápido que pudo Aguirre para darle un cambio de aire. Sacó a Bustinza del campo (a uno de los pocos que sabe lo que significa en ese equipo jugar en Primera) para dejar al héroe anónimo del primer gol vitoriano. Pero aunque la orden era de cuatro defensas o Ruibal no se fiaba de Awaziem o éste hacía, como en el gol, lo que le daba la gana.

Por mucho que uno quiera buscar análisis más o menos sesudos, de pronto aparece un tipo con una calidad derrochante, Óscar Rodríguez, y coloca un balón en el centro del área. De pronto aparece un delantero centro que remata a la perfección de cabeza, Carrillo. Y mira por donde, a los 13 minutos de la segunda mitad el partido volvía al empate. Insisto, al Lega no le vale para mucho y, por lógica, tenía que poner mucho más.

Y lo puso. Empezó a tirar de esas cosas que  hacen falta cuando uno va con el agua al cuello: intensidad, sacrificio extremo, aproximación por bandas, pisar el área. Eso quería decir que los de Aguirre tenían evidencias de algo más que del empate. Pero en mitad de dichas ganas, mientras más de uno estaba pendiente de los nuevos casos del coronavirus y sin saber si será la última vez que habrá público en las gradas de Butarque como la cosa vaya a más, pisaba el campo Recio y lo dejaba Guerrero.

La resolución

En el tramo final se esperaba más del Leganés. Sobre todo porque había enseñado que parecía que tenía bastante más dentro pero sin embargo pareció diluirse en una peligrosa comodidad provocada por sumar un punto que puede, sería lo lógico, no servir absolutamente para nada. Algo que en el caso de los de Garitano tiene un punto más cerca la salvación. No quisiera pensar que el inconsciente pepinero decía que mejor sumar un punto que ninguno.

Sea como fuere la cosa llegó a su fin con dos paradones de Cuéllar. Los pepineros esperarán que éste no haya sido el fin de los finales y que en esos 36 puntos que aun quedan por disputarse, el Leganés encuentre el botín necesario para salvar la categoría. Es cierto que la cosa pinta un poco peor que el fin de semana pasada. Y eso que, por insistir, el atardecer seguirá siendo precioso.

LALIGA (Jornada 26ª)
CD LEGANÉS, 1; DEPORTIVO ALAVÉS, 1
CD LEGANÉS: 1. Cuéllar; 3. Bustinza (19. Aitor Ruibal, 51′), 12. Awaziem, 4. Omerou, 22. Siovas, 24. Rodrigues; 21. Rubén Pérez, 17. Eraso (26. Bryan Gil, 67′), 27. Óscar; 9. Guerrero (8. Recio), 18. Guido.
DEPORTIVO ALAVÉS: 1. Pacheco; 23. X. Navarro, 5. Laguardia (6. Magallán, 45′), 4. Ely, 3. Duarte; 16. Edgar (20. Pere Pons, 62′), 15. Fejsa, 19. Manu, 18. Vidal; 9. Joselu (24. Burke, 77′) y 7. Lucas.
ÁRBITRO: Martínez Munuera (Colegio Valenciano). Amonestó a los locales Bryan Gil (68′), Awaziem (71′), Rubén Pérez (92′) y a los visitantes Duarte (40′), Fejsa (66′), Aleix Vidal (82′)
GOLES 0-1 (46′) Lucas Pérez tras una triangulación con Joselu ante la salida de Cuéllar.  1-1 (58′) Carrillo de cabeza, tras un centro desde la derecha de Óscar Rodríguez.
INCIDENCIAS: Municipal de Butarque. Tarde fría. 10.043 espectadores.

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