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“Ocho apellidos madrileños…” con tintes de Leganés del autor de la obra y de uno de los actores

  • José Boto (autor y actor) es de San Nicasio y Juan Diego Bueno (actor) es el director del Coro de la Casa de Andalucía

Es una de las ofertas culturales que trae la Navidad madrileña en los teatros de Madrid (Palacio de la Prensa) y es obra de un leganense, José Boto.

Pasear por la Gran Vía de Madrid en Navidad y ver una obra de teatro es una de las tradiciones que muchos conservan. Si se da la circunstancia de que la obra de teatro ha sido escrita por un autor leganense y, si además, en la misma participa el autor y uno de los actores está muy vinculado a nuestra ciudad porque es el director del Coro de la Casa de Andalucía se redondea la experiencia.

José Boto y Juan Diego Bueno son el autor y uno de los integrantes del helenco, respectivamente, de ‘Ocho apellidos madrileños’. Una obra, la cuarta de su carrera, que empezó a ver la luz, según cuenta Boto, “en un bar de la Avda. Juan XXIII”. Las versiones teatrales anteriores de ‘Ocho apellidos…’ “consistían en juntar a cuatro monologuistas sobre un escenario”. En Ibiza creó “ocho apellidos ibicencos” y fue un éxito rotundo.

Decidí adaptar la obra a ‘Ocho apellidos madrileño’”. Ambientada en un bar madrileño – “La Paloma” – “la gente se va a sorprender desde el primer minuto, además de con la música y la pieza creada (‘Mi apellido es Madrid’) por el músico Víctor Bueno que está siendo un pelotazo”.

Todo gira en la terraza de un bar en el que una directora de cine recibe una llamada de un productor (José Mota) con prisas sobre una escena. “Y a partir de aquí le cambia la vida”, asegura Boto, y ratifica Bueno: “a la directora y a todos los que hay en el bar”. Quien vaya buscando encontrar algún tipo de similitud con alguna de las películas “no la va encontrar. Ocho apellidos es una moda como otra cualquiera que evoca a comedia”. El resto en el Palacio de la Prensa.

José Boto, “pepinero de pro… y de FIFA”

“Soy pepinero de pro… Y de FIFA”. Así comienza su propio relato, provocando carcajadas, José Boto. Recuerda que su padre “trabajaba en Ferrovial cuando se construyó el puente de Simago”. que así conocían los leganenses al puente de San Nicasio.

Hace 11 años que se fue a vivir a Ibiza, pero sigue teniendo casa en San Nicasio, donde vivió en Río Manzares. “Mi cole fue el Lepanto, soy pepinero por los cuatro costados y a mucho orgullo”. Sus hermanas siguen viviendo en la ciudad. Una de las paradojas es que “para alguien que vive en Ibiza la válvula de escape es Leganés”.

Desde hace 20 años es monologuista y asegura que “se puede hacer humor sobre cualquier tema pero sin ofender, no hace falta ser un soez ni meterse en caminos extraños”. En Ibiza da clases de improvisación y de teatro cómico a alumnos. No duda en señalar que “no me quiero meter en charcos y quiero hacer un humor para que nadie tenga que taparle los oídos a sus hijos”. Ese es el espíritu que Boto ha trasladado a su obra.

Juan Diego Bueno, el director del coro de la Casa de Andalucía

“Cuando creé la obra me vino Juan Diego a la cabeza como el jefe del bar, pero le dije que pasará por el casting”, asegura el autor. Juan Diego lo hizo y le seleccionaron. Éste recuerda como recibió la llamada del autor allá por el mes de mayo. “Estuve a punto de decirle que no, porque anímicamente no me encontraba muy bien, pero le dije que sí”. Y eso le ha permitido vivir una experiencia “preciosa” siendo “el jefe”. La obra le ha dado “mucho aire de decir ‘estoy activo’, sigo en la brecha interpretativa”.

Bueno se vincula en la actualidad a nuestra ciudad por ser el actual director del Coro de la Casa de Andalucía. De orígenes familiares andaluces, su historia con la interpretación tiene tintes románticos. “Siendo estudiante de Primaria, jugaba en Getafe el Barça y dieron entradas a los colegios. El director dio un día libre para él que quisiera ir”.

Todos los niños de su clase del Colegio Picasso fueron al fútbol. Él no. “Fui el único niño que fue a clase y nos pusimos a contar chistes, cantar, a dibujar. Había un profesor de Lengua, Don Antonio, que tenía un grupo de teatro y…”. Ahí empezó todo. La llamada de Boto le pilló pensando en un silla tras un “palo laboral inesperado del Ayuntamiento de Getafe”. Ahora, otra vez, hace reír.

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