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Un baño seguro con el que combatir el calor del verano

Verano, sol, calor y con ello las piscinas. Un lugar que permite refrescarse y disfrutar en los meses más calurosos del año. Da igual  la edad que se tenga, desde pequeños hasta mayores disfrutan de un día a remojo. Pero a la hora de tomar el baño hay que hacerlo de forma segura y tener en cuenta una serie de aspectos determinantes.

Lo primero de todo es diferenciar los tipos de aguas recreativas. Se encuentran las piscinas dirigidas al baño o uso recreativo, entrenamientos deportivos o terapéuticos. Estas pueden ser de uso público como las piscinas municipales, los polideportivos, las piscinas de los hoteles… o pueden ser de uso privado como las de las comunidades de vecinos.

El riesgo de un día de piscina

La práctica de actividades acuáticas de una forma regular produce beneficios para la salud pero no hay que olvidar que bañarse en zonas desconocidas o con prohibición de baño puede ocasionar riesgos como el ahogamiento, golpes, cortes, hongos, conjuntivitis… y una larga lista de enfermedades para el ser humano.

Pero no todo es el agua, también hay que tener especial cuidado con el sol. Cuando vas a la piscina, un paseo por la mañana, por la tarde, a pasar el día en el campo, hay que tener especial cuidado con el sol, sobre todo en las horas de más calor. Es necesario llevar siempre la crema protectora y aplicarla como mínimo cada dos horas. Con esta práctica y una buena hidratación se evitarán las insolaciones y quemaduras tan típicas de esta época del año.

Precaución en la piscina

A la hora de decidir pasar el día en la piscina se debería tener en cuenta diversos puntos como la seguridad de la misma, es decir, que haya socorrista y equipo sanitario por si ocurre algún incidente durante la estancia, comprobar la profundidad del agua antes de lanzarse a ella, salirse del agua si se siente frío o cansancio o utilizar algún tipo de chaleco salvavidas si no se sabe nadar.

Será necesario equiparse con cremas solares, toalla y chanclas, cumplir las normas de las instalaciones, no empujar ni realizar juegos peligrosos, vigilar a los más pequeños para evitar accidentes y acudir al socorrista si se tiene cualquier duda o pregunta.

Condiciones de las instalaciones

Como todo, las piscinas también deben cumplir una serie de condiciones higiénico-sanitarias y de seguridad. Deberán mantener unos criterios de calidad del agua de baño y de la calidad del aire. Por obligación debe haber un socorrista en cada piscina pública, las piscinas de las comunidades de vecinos tendrán un socorrista, de forma obligatoria, cuando se superen las  30 viviendas.

Además, la limpieza de las instalaciones, el tratamiento y la desinfección del agua debe ser diaria para así mantener el agua libre de microorganismos que pongan en peligro la salud de los bañistas y es imprescindible que se mantengan unos niveles mínimos de cloro y desinfectantes autorizados que no supongan ningún riesgo.

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