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Valencia-Leganés (1-1): Un gol de Óscar da el primer punto de la Liga a los pepineros

  • Estradas Fernández concedió una pena máxima contra el Leganés tras consulta con el VAR que permitió al Valencia abrir el marcador

  • Óscar logró el tanto del empate en una rocambolesca jugada que también pasó por el tamiz del VAR

  • Merecido y trabajado el primer punto que suman los de Pellegrino en la competición

El Leganés vive angustiado en la quinta jornada de Liga. Las evidencias de esa afirmación las marcan la puesta en escena del equipo pepinero. Pellegrino mandó a los suyos a recuperar el sistema con el que se movieron con comodidad y soltura durante toda la pasada temporada. Además lo enseña la prisa que demuestran por ir haciendo las cosas lo mejor y más rápidamente posible. Pero lo confirma el que a los cinco minutos Siovas esté solo, en metros a la redonda, en el área y en lugar de pensar qué hacer remate de cabeza como un cadete. Ese fue el arranque del partido.

Y por si faltaba algo, a los 17 minutos Estradas Fernández castiga, de manera ‘in misirecorde’ al Leganés con un penalti que difícilmente pasaría el tamiz de una norma en una jugada entre Rubén Pérez y Rodrigo. Este último anduvo más listo que el astigitano, hasta le cogió el brazo al mediocentro pepinero. Tras la revisión del VAR, la injustísima decisión se mantuvo. El talento de Parejo puso el 1-0 en la transformación de una pena que fue más máxima que nunca. Esa fue la continuación del partido.

Errores, VAR y el tapón de la olla express

El tercer síntoma de que algo persigue al Lega fue el extraordinario lanzamiento de una falta por parte de Óscar que se fue al palo izquierdo del portero valencianista. Te hacen un gol de penalti que no es y te falla la suerte en un lanzamiento de falta. Pues tienes un problema doblado. Sobre todo, si un minuto después tu delantero Braithwaite estaba bailando un tango solo en el área pequeña y remata tan sumamente mal que el lamento se oyó hasta en Butarque. Nervios, ocasiones desaprovechadas… Esa era la tónica de la primera parte.

La cosa (el partido) podía enredarse todavía más. ¿Cómo? Pues si el Leganés marcaba un gol en posición revisable por el VAR tras un balón rebotado en un delantero que venía de un centro de un central desde el suelo. Tal cual. El del suelo era Siovas, el del rebote era Carrillo y el que hizo el gol fue Óscar. Los que se coman las uñas, pocas les debieron quedar desde ese momento del gol hasta que el árbitro lo da por bueno. El gol empezaba a hacer justicia a los méritos de ambos. Al Lega le podía servir para quitarle el tapón a la olla express en la que vive. Ese fue el resultado (1-1) camino del descanso.

Segundo acto

La puesta en escena de la segunda parte, al menos por parte de los pepineros, fue la de dar la sensación (insisto en lo de la sensación) de que si empezaban a sumar en el campeonato pues mejor que mejor. Y el marcador, salvo cambio posterior, decía que pasando el tiempo el punto era suyo. No parecía (insisto en lo de parecía) una buena opción pero hay veces que lo bueno es enemigo de lo mejor y lo mejor que le puede pasar a este equipo es que su casillero de puntos empiece a tener algún número que no sea el cero.

El Valencia, cuya calidad de la gran mayoría de sus futbolistas desborda, evidencia un problema tras la marcha de Marcelino: la seña de identidad. Es un equipo que lleva unos días con un nuevo entrenador (Celadas) en el arranque de la temporada. Aunque a veces pone el empeño hay algo dentro de ellos mismos que, en este momento, les traba. Pese a lo evidente, el Lega no encontró el modo de pinchar ese globo.

Nadar y guardar la ropa…

Normalmente en esto del fútbol lo de nadar y guardar la ropa suele dar un mal resultado. Con dos de pipas te desmontan el chiringuito y se te suele quedar cara de idiota. Y es que el Lega, acercándose al último cuarto de encuentro, tenía que evidenciar que lo que pretendía era exactamente eso o no. Es decir, iba a defender como fuera el punto número uno del casillero o iba a intentar buscar cómo fuese el dígito tres aun a riesgo de que fuese el quinto cero en cinco comparecencias.

Lo que pasó con Siovas en el campo quiero pensar que no es la evidencia de nada, pero no es normal que un central tan importante, se siente en el suelo para escenificar su lesión y que en el banquillo no se tomase decisión alguna durante bastantes minutos. ¿Estaba para seguir o no estaba para seguir? Pues la sensación era que no, pero lo que se evidenciaba desde el cuerpo técnico es que no tenían la más mínima prisa para hacer el cambio o que tenían que decidir si cambiaban o no el sistema. ¿Estaba para rendir por completo o en una jugada podría pifiarla por no estar al ciento por ciento? La conclusión es que se hizo cuando se pudo.

El momento final

Con la defensa remozada (y por ende parecía más fresca), Pellegrino centró los esfuerzos en aguantar lo que había y confiarse a una contra. El Valencia decidió ponerse en modo ‘acoso y derribo’ durante los 15 que faltaban hasta el final reglamentado (recuerdo aquello que reglamentario es todo lo que se juega y reglamentado los 45 por tiempo). Carrillo, que había peleado todo, salió, como es costumbre en los cambios de su entrenador, a 13′ del final. Entró En-Nesyri. Es lo que quedaba.

No iba a haber muchas ocasiones hasta el final. El Lega tuvo una a balón parado a 10 del final. Silva le ‘dio al muñeco’. La jugada se prolongó, acabó en corner y se remató, para mal, en  un testarazo desviado de En-Nesyri. Los pepineros habían quemado la ocasión que iban a tener. Y a seis del final llegó la que quemó el Valencia.

El portero pepinero despejó mal un balón que cayó en pies valencianistas. Con perdón, Bustinza se agarró los genitales con las manos, dejó los brazos pegados al cuerpo, como si fuera un muñeco de futbolín, y con el gesto del brazo derecho despejó la ocasión más clara, hasta ese momento de los valencianistas. Porque tres minutos después desperdiciaron otra más claro. Un pase de Ferrán a Rodrigo que no pudo empujar, porque no tenía que hacer más.

Y ahí se acabó la historia del primer punto del Leganés en la la Liga 19/20. Trabajado, merecido y con ningún pero. Por algo se empieza. El quinto no fue malo, podía haber sido mejor. Lo siguiente Athletic, y lo siguiente de lo siguiente, un Granada de dulce. Toca amarrarse los machos.

LALIGA (5ª JORNADA)

VALENCIA CF, 1 ; CD LEGANÉS, 1
VALENCIA CF: 13. Cillesen; 18. Wass, 24. Garay, 5. G. Paulista, 14. Gayá (3. J. Costa, 55′); 10. Parejo, 17. Coquelín (20. Ferrán Torres, 83′), 6. Kondogbia, 7. Guedes; 19. Rodrigo y 22. M. Gómez (16. Kang-Ge Lee, 59′).
CD LEGANÉS: 13. Juan Soriano; 19. Aitor Rubial (12. Awazien, 57′), 3. Bustinza, 4. Omerou, 22. Siovas (24. Rodriguez, 72′), 5. J. Silva; 8. Recio,  21. Rubén Pérez, 27. Óscar; 7. Braithwaite y 18. Carrillo (26. En-Nesyri, 78′).
ÁRBITRO: Estradas Fernández (Colegio Catalán). Amonestó a los locales Kondogbia (58′), G. Paulista (91′) y los visitantes Mauricio Pellegrino (19′), Recio (22′), Siovas (40′), Rubén Pérez (87′).
GOLES: 1-0 (20′) Parejo transforma un penalti. 1-1 (36′) Óscar Rodríguez remata tras un balón rebotado en Carrillo en un centro desde el suelo de Siovas.

 

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