ACTUALIDAD FUTBOL LEGA

La falta de acierto y el exceso de blandura provoca que el Lega caiga 0-1 ante el Villarreal

  • Varias acciones marradas en la primera parte y un penalti fallado en la segunda, determinante para los pepineros

  • La aparición del colombiano Baca, autor del gol al peinar un balón de cabeza, modificó el ‘picante’ amarillo

  • El Lega se mantiene como colista de la Primera división con un punto

CRÓNICA: Juanma Álamo / FOTOS: Jesús Troyano

El Club Deportivo Leganés pasa la cuarta jornada del campeonato de Liga sin conocer la victoria. Lo hace tras haber caído derrotado en Butarque ante el Villarreal y sumar el tercer encuentro perdido de la campaña, de los cuatro que ha jugado hasta ahora. Y se mantiene colista en Primera división.

Hace muchos años, el entrenador que abrió las puertas de la gloria a la selección española (Luis Aragonés) se refería a esos jugadores que hacían de “carteros futbolísticos”, yendo a por el balón y llevándolo de un lado a otro. Lo criticó porque era un esfuerzo añadido a los futbolistas que tenían ese punto diferencial con los demás.

En el Leganés hay un futbolista, apodado cariñosamente como ‘el mariscal Pérez’  cuya presencia es directamente proporcional a las necesidades o exigencias que tienen los suyos. El Lega tiene una alternativa al ‘mariscal Pérez’ que es el escudero Gumbau. Es un futbolista cuya presencia es directamente proporcional a los problemas que le plantea el equipo blanquiazul a los rivales. Esa es la diferencia entre lo que el equipo propone y lo que desbarata de las proposiciones ajenas.

Compromiso comprometido

El compromiso, en la jornada cuarta, ya era entre dos equipos que se habían colocado en el pelotón de las urgencias. Asumo, y discrepo con quien considere que es pronto (muy pronto dirán algunos). Sin embargo, algunos somos muy partidarios de que cuanto antes se haga el trabajo, mejor será el trabajo que se haga después. Vamos, lo que en el fútbol se llama disfrutar la temporada sin apreturas.

El Lega encontró, lo más justo sería decir siguió encontrado pese al infinitivo y al gerundio, la fórmula para dar un paso más en el proceso que está haciendo a Pellegrino construir un equipo sólido en lo defensivo y con respuesta en lo ofensivo. El Villarreal, cuando tenía el balón, se aburría de ir y venir hacia ningún sitio. Y ese aburrimiento lo generaba el trabajo bien hecho del equipo local.

Falta de acierto

Por su parte, los pepineros exhibieron muchos más recursos. Es curioso, cuando no paradójico, que los tiros a puerta de los blanquiazules fueran, en la primera parte, de El Zhar y de Gumbau.  Los del medio que encontraron siempre el modo de acomodarse en el final de la jugada. Sergio Asenjo anduvo despierto en varias acciones con ellos y fue el que permitió que el Lega se fuese al descanso sin marcar porque el meta amarillo desvió a córner un testarazo final de Carrillo, que a la salida de dicho córner repitió testarazo, en esta ocasión desviado.

Las cosas que tenían que hablarse en los respectivos vestuarios estaban claras: el acierto no se puede hablar, ni la puntería tampoco; y eso es lo que le faltaba a los blanquiazules. El desborde, la profundidad y el peligro si se trabajan y se hablan; y eso es lo que les faltaba a los de Calleja. El dato de posesión era, cuanto menos, curioso. 61-39, favor del Villarreal.

Segundo acto

Calleja, tras el refrigerio, buscó una primera solución: Fornals, a jugar; Raba, a la ducha. Pero se encontró con un penalti tan inesperado como justo. Lo cometieron las manos de Mario Gaspar que desviaron una volea de Nyom. No cabía discusión, solo cabía esperar al lanzamiento para ver si el Lega se ponía por delante. Habían pasado 100 segundos del segundo acto. Carrillo colocó el pie mal, le pegó mal y la cosa salió mal. Penalti marrado y vuelta a empezar.

Los locales tardaron 10 minutos en superar la depresión “post-penalti fallado”. Los amarillos se dieron  cuenta de que había una brecha en la solidez pepinera que se había quedado como atontolinado. Pero no fueron capaces de sacarle mucho más rendimiento que un par de lucimientos con poco peligro. Despertado el Lega, con Baca como refresco amarillo, había 30 minutos por delante.

Lo de Mario Gaspar con los brazos en el área es para hacérselo mirar. En un balón aéreo sacó el hombro derecho de paseo. La grada y algún pepinero pidió penalti. Juego con ventaja porque he visto la repetición, pero visto el ‘replay’ me parece que era pitable. No lo hizo el árbitro asturiano.

La losa del gol

El fútbol repite mantras: si tú no aciertas y lo hace el rival, con perdón, estás jodido. Y en ese peculiar estado futbolístico entró el Lega cuando Baca, que había aparecido por el campo unos minutos antes, peinó de cabeza en el área hacia atrás entre  no sé cuanta gente y mandó el balón a la red de Cuéllar. El mazazo era serio. Era el segundo, tras el fallo del penalti. El Lega tenía dos problemas: mirar el reloj, de frente, y mirar la clasificación, de reojo. Insisto en la teoría de que es pronto, pero al que madruga… 26 minutos por delante.

El tapón para descongestionar la presión pepinera fue el joven Óscar, que debutó el Primera división. Los minutos le iban dando en la cabeza a la afición pepinera por momentos. No sucedía nada que hiciera pensar que las cosas pudieran cambiar salvo de no ser por una acción esporádica. Los jugadores que tenían en ese momento enfundada la elástica blanquiazul no parecían tener ninguna solución que hiciera pensar que iba a cambiar el resultado. Quedaban 15. A sufrir.

Además había que tener el corazón a prueba de contraataques del Villarreal. Esa era el arma que iban a utilizar los de Calleja. La victoria era oro puro para los castellonenses pero si podían ampliar el 0-1 pues mejor que mejor. Un lanzamiento de Baca, una falta que lanzó Layún al poste izquierdo. Y una cuenta atrás de minutos con  un Leganés desmadejado.

Todo llegó al extremo de estar pendiente del VAR para ver como le anulaban, correctamente, un gol al Lega en mitad de los cinco minutos de prolongación que tuvo el partido. Moraleja: leer en voz alta 100 veces el significado de la palabra compromiso. Les echo una mano: esto dice la RAE… “Obligación contraída”.

LALIGA (4ª Jornada)
CD LEGANÉS, ; VILLARREAL CF,
CD LEGANÉS: 1. Cuéllar; 12. Nyom (2. Juanfran Moreno, 85′), 22. Siovas, 3. Bustinza, 5. J. Silva; 10. El Zhar, 21. Rubén Pérez, 6. Gumbau,  17. Eraso (20. Santos, 62′); 4. Rolán (27. Óscar, 72′) y 9. Carrillo.
VILLARREAL CF: 1. Sergio Asenjo; 2. Mario Gaspar, 3. Alvaro, 6. Víctor Ruiz, 11. J. Costa; 14. Trigueros, 28. Manuel Morlanes (20. Iturra, 87′), 22. Raba (8. Pablo Fornal, 45′), 23. M. Layún; 17. Toko Ekambl (9. Baca, 59′) y 7. Gerard.
ÁRBITRO: González Fuertes (Colegio Asturiano). Amonestó a los locales J. Silva (26′), Nyom (64′), Rubén Pérez (81′), Bustinza (94′) y a los visitantes J. Costa (44′), Mario Gaspar (47′) y Víctor Ruiz (94′).
INCIDENCIAS: Estadio de Butarque. 10.432 espectadores. Blanca Poza, aficionada del CD Leganés que ha peleado y ganado la batalla a un cáncer de mama, realizó el saque de honor y la arenga en el vestuario.
GOLES: 0-1 (64′). Baca peina de cabeza hacia atrás un centro lateral de Layún que botó una falta.

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