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El Real Madrid, salvo milagro butarqueño, cierra la eliminatoria tras derrotar al Leganés por 3-0

  • El Lega dominó en la primera parte y dispuso de cuatro ocasiones claras de gol

  • Un penalti pitado por Gil Manzano a tres del descanso golpeó la moral de los pepineros

  • Una mala cesión de Bustinza generó un robo de Benzemá que acabó en el segundo de los blancos

  • Estreno del delantero danés Braithwaite con los blaquiazules que dispuso de cinco ocasiones

Crónica: Juanma Álamo FOTOS: Jesús Troyano y Bea Fdez. de Agustín

El Real Madrid enterró las esperanzas pepineras, salvo milagro butarqueño (de la Virgen cuya ermita está a pocos metros del campo), del CD Leganés en la Copa del Rey. Los de Pellegrino cayeron por un doloroso 3-0 en la ida de los octavos. Lo de soñar con levantar la eliminatoria es parte de eslogan de “Butarque, donde los sueños se cumplen”.

El máximo accionista del Lega, Felipe Moreno, cuenta en la edición de papel de LEGANEWS el sueño que tiene con la Copa del Rey. Lo justifica además hablando de la calidad del plantel “el de más valor de la historia del Lega”. Así, órdago a pares para empezar. Su entrenador, Pellegrino, también creía que la Copa es un interesante camino.

Los entrantes tenían truco (trampantojo lo llaman los artistas culinarios). Faltaban dos madridistas que adornan el menú blanquiazul (los cedidos Óscar Rodríguez y el portero Lunin). Falta, por empecinamiento, un carrilero zurdo y un mediocentro como Gumbau vale para un souflé o para una bullabesa. Y la noche trajo un estrenocon los pepineros: el recién llegado Braithwaite.

En los blancos, Solari quiso poner remedio, al menos en la intención del once, a un posible nuevo “pepinazo”. Con el del año pasado parece que era suficiente. Su once fue una loa a la frase del himno: “veteranos y noveles” con pimentón picante en la vanguardia.

Primer plato

El Real no quería que se le agarrase otra vez su primer plato. Viene ya de alguna comida quemada para sus incondicionales y entendió que podía ser el día propicio para darle a los suyos el olorcillo a buen fútbol. Su disposición fue total mientras que el Leganés iba a lo suyo. Como siempre. Un menú calcado en la forma al de otras cenas. Podía salir bien o no. Dependía del hambre. Y había.

Los platos de ambos equipos eran de esos que a los tragones no les gustan porque eran pequeñitos, pero de buen ver y buen gusto. Los dos primeros los sirvió Benzemá para los blancos. Un remate que paró Cuéllar y otro que se fue arriba. Dos minutos después exhibía Braithwaite su carta de presentación. Otras dos ocasiones que equilibraban el trabajo de “sus cocinas”.

Braithwaite, un quebradero blanco

La duda era saber si el recién llegado iba a hacer bueno aquello de “a la tercera la vencida”. Se coló, hacia el 25, por el hueco de Nacho y Sergio Ramos. El de Camas lo vio desde lejos, el madrileño lo sufrió de cerca. El danés demostró que es cierto que ha llegado para jugar y cuando pisaba el área le dio un golpe de horno de más a su disparo, cruzándolo lo suficiente como para que se fuese fuera ante la desesperación visitante.

El Lega había tenido más ocasiones y manejaba la contra con advertencias muy serias. Los ‘chefs’ de alta cocina estaban sucumbiendo por momentos ante lo que ofertaban los cocineros del sur de Madrid. Y si había alguna duda llegó la cuarta de Braithwaite. Un testarazo de cabeza en la que Navas le explicó a quien quiso verlo su calidad con un paradón.

Y aparecieron los pitos en el Bernabéu. El Lega se había hecho dueño del balón y había acunado a los blancos en su campo. Algo que no soportan los incondicionales madridistas es que un equipo contrario tenga el balón con paciencia y calma sobre el césped. Pues los de Pellegrino se lo permitieron y eso no gustó. Pero es que los blancos no tenían ni solución, ni pólvora, pero se encontraron con Gil Manzano.

El extremeño decidió pitar un penalti en contra del Leganés que merece una explicación. Odriozola entraba en el área y ya iba planeando. Gumbau se encontró con un tipo a media altura que venía desequilibrado y con soplarle se caía. Pues eso es exactamente lo que pasó. Un penalti que entra en el espacio más allá de la duda, a cuatro del final, terminó con las dudas de la grada. Losa tras la conversión de Sergio Ramos. El Leganés había competido y ganado en esa competición al Real Madrid. Pero lo de luchar contras los elementos en depende que sitios…

Segundo plato

Tras lo visto en la primera parte, el chef Pellegrino decidió hacer un cambio, solo de piezas, al sacar del campo en el descanso a Gumbau y meter a un carrilero zurdo puro, Jonathan Silva. Es de esas cosas que hacen los entrenadores y que ellos solo lo entienden. El inicio del segundo acto devolvió al Real Madrid al estatus de dominador pero la duda ya está sembrada en el Bernabeú y, como los boletus, crece de pronto. Con la misma facilidad que las ocasiones de los blancos.

Los de Solari, sin comérselo ni bebérselo, habían pasado de estar “grogui” en el tramo final del primer tiempo a tener el partido a su ritmo y ganándolo. El Lega parecía estar mirando ese ojo de la serpiente que hipnotiza cuando menos te lo esperas y si no despiertas… Busco Pellegrino un chispazo con la entrada de uno de los héroes del “pepinazo” del 18: Javier Eraso.

Del sueño a la pesadilla

Cuando parecía que el Leganés quería dormir el partido, y empezaba a dar una sensación difícilmente calificable, le despertaron con un jarro de agua fría con hielo. Bustinza hizo una cesión tan débil que permitió a la “rapidez” de Benzema robar antes de que cayerá en los pies de un compañero leganense. Su cesión urgente a Vinicius se convirtió en un pase que culminó Lucas Vázquez en el 2-0.

El Lega había vuelto a la realidad más dura. El órdago a pares estaba perdiéndose. Si querían tener eliminatoria había que marca. El 2-0 les dejaba prácticamente en estado de KO. Y en mitad de la necesidad llegó el veneno final. El Madrid estaba crecido en la suerte: 30 segundos de tiki-taka en su lado izquierdo que se cerraron con un balón al área que Vinicius voleó con la derecha a la “cazuela” de Cúellar. La Copa estaba, salvo milagro, cerrada para los pepineros.

El postre

Indigestada la cena para los pepineros se había quedado sin postre. El castigo se lo habían impuesto ellos solitos. La sensación que habían dejado es que el Real fue superior cuando el Lega se dejó. Sé que suena raro y feo pero es la sensación que tiene el que esto escribe. Por aquello de que la ermita de Butarque, la patrona de Leganés, está a pocos metros del estadio… Habrá que confiarse a ella.

COPA DEL REY (1/8 de Final – Ida)
REAL MADRID, ; CD LEGANÉS
REAL MADRID: 1. César Navas;  19. Odriozola, 6. Nacho, 4. Sergio Ramos, 23. Reguilón; 14. Casemiro, 14. Valverde, 24. Ceballos; 28. Vinicius (21. Brahim, 77′), 9. Benzema (27. Cristo González 82′) y 17. Lucas Vázquez (22. Isco, 70′).
CD LEGANÉS: 1. Cuéllar; 2. Juanfran (16. Jose Arnáiz, 78′), 3.Bustinza, 22. Siovas, 15. Rodrigo Tarín, 6. Gumbau; 8. Recio, 21. Rubén Pérez, 10. El Zhar (18. Eraso, 62′); 18. Sabin Merino y 25.Braithwaite.
ÁRBITRO: Gil Manzano (Colegio Extremeño). Amonestó a los locales Nacho (54′), Valverde (83′) y a los visitantes Gumbau (42′) y Rubén Pérez (92′).
GOLES: 1-0 (42′) Sergio Ramos de penalti. 2-0 (68′) Lucas Vázquez remata tras un centro de Vinicius. 3-0 (76′) Vinicius de volea tras una jugada combinativa.
INCIDENCIAS: Estadio Santiago Bernabeú. Noche fría. 44.231 espectadores.

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