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Opinión: La factura de UNELE y la invitación de ULEG están envenenadas y envenenando

Por @juanma_alamo

Las diferencias evidenciadas, evidenciables, manifiestas y silenciadas entre la Unión Empresarial de Leganés (UNELE) y la formación política Unión por Leganés (ULEG) han estado semanas interiorizadas. Ni unos quieren hablar de los otros, ni los otros quieren citar a los unos. Sin embargo, el deber sagrado del periodismo no es agradar a unos u a otros es hacer información. En la última semana se han vivido dos nuevos episodios: una amenaza y algo que roza de la misma manera la tomadura de pelo o lo que los italianos llaman ‘buonismo’.

Él que esto escribe, al que muchos llaman para contar cosas y, como manda la primera regla del periodismo “hay que valer más por lo que se calla que por lo que se cuenta (lo digo por los chafarderos de este querido Leganés), calla casi todo; tiene la obligación de preguntar en las ruedas de Prensa. Entre otras cosas para eso voy.

La facturita

Martes 20 de febrero, presentación de los Premios Independiente del año. Polémica latente ULEG-UNELE sobre una factura sobre la que se han levantado dudas. “¿Está pagada?”, pregunta.

Ojo a la respuesta, más allá del detalle de si sí o si no o La Parrala le gusta el vino: “En el momento en el que tengamos constancia (…) de inmediato se va a presentar una denuncia penal y en especial contra aquellos políticos y funcionarios que han dado por bueno una presentación de facturas fuera de plazo y hay facturas que cantan a la legua que son falsas”.  Relean, por favor: “Políticos y funcionarios”.

La pregunta

La inquietud periodística lleva a otro compañero, que ya no es él que esto firma, a preguntar: “¿Fiscalía anticorrupción, Fiscalía de los Juzgados de lo Penal?” (vamos lo normal). Respuesta, lo que en rugby se llama patada a seguir: “Pues cuando tengamos la acreditación del abono valoraremos si se hace una denuncia en la Fiscalía, al Juzgado o una querella para poder ser parte en el proceso”. Ya si eso, mañaaaana. O sea ‘temps al temps’ (en catalán, que está de moda).

La invitación

Jueves 22 de febrero. Trabajando un servidor en esto de la información local le cae en las manos una invitación. ¡Oh cielos! Tiene que ver con los premios de ULEG, es de ULEG… ¡A UNELE! La carta podría entenderse como una deferencia de alguien que está a “tortazo” limpio con esta parte de los empresarios de Leganés, como un armisticio, pero es que reúne todos los desprecios posibles. Es un paso más en la escalada.

Primero, no está personalizada y va a nombre de la institución. Segundo, está remitida a una dirección que no es la que aparece en internet de UNELE. Y tercero, se rompe cualquier norma de protocolo al encabezarla con “Querido vecino”. Vamos, una colección de desagravios de la no invitación de los concejales de ULEG a los Premios Ciudad de Leganés, organizados por UNELE.

El desprecio

Este es el panorama. En UNELE han entendido que EN ESTE MOMENTO con ULEG el mejor desprecio es no hacer aprecio, pero así en sus ‘petit-comites’ aseguran que “eso no se hace ni con las personas, ni con las organizaciones”. Y, al menos en esto, tengo que darles la razón. No me gustó lo de diciembre, no me gusta lo de febrero. Los leganenses (y los dos lo son) deben empezar a dar lecciones de señorío.

Y yo a lo mío que es preguntar en las ruedas de prensa, aunque a tí, querido mío, no te guste. “No te acuerdas cuando te decía…”.

PD: Me llega un “telegrama” asegurando que la carta que envía ULEG es una carta modelo y que ha sido enviada a la dirección que consta en la base de datos del Ayuntamiento. (¡Ups!). Ahí queda.

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