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“Queremos la verdad”

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Una investigación de JM. Álamo y Paz Paniagua.
FOTOS: Jesús Troyano, P. Paniagua y JMA.
  • Los padres del niño que se suicidó con 11 años, el colegio, profesores y padres, piden justicia.

El día 14 octubre comenzó una triste historia. Manuel iba camino de su trabajo como auxiliar de comunicación de su empresa. Recibió, según su relato, una llamada de Carmen: ¡Manuel, el niño, el niño! Aquellas palabras indicaban que Diego (11 años) el hijo de ambos – Manuel tiene una hija de una relación anterior – había decidio poner fin a su vida. Las razones de tan dramática decisión siguen sin conocerse. Desde el primer momento se supo de la existencia de una carta que había dejado en la que se refería a sus padres, a su tata (la hija de Manuel), a su abuelo (con quien pasaba gran parte del día porque vivía muy cerca del colegio), a su tío… Se despidió de todas las personas que quería y dejó dos frases “yo no aguanto ir al colegio y no hay otra manera de no ir” y “espero que algún día podáis odiarme un poquito menos”. La investigación policial se trasladó al Juzgado donde la Fiscalía no vio indicios ilícito penal y el caso se cerró en el juzgado número 1 de Leganés el 22 de diciembre.

Un mes después, tras la insistencia con instituciones y presencia en los medios de comunicación de los padres, se reabrió la causa para comprobar la veracidad de la declaración de una nueva testigo, que prestará declaración ante el juzgado el 23 de febrero.

Desde ese momento el Colegio Nuestra Señora de los Ángeles ha sido puesto el punto de mira. El domingo 7 de febrero el jefe de estudios de secundaria les decía a los exalumnos que: “la dirección del Colegio desde un primer momento ha estado cerca de la familia de Diego, ha querido y quiere que se investigue para llegar hasta las últimas consecuencias. A los padres de Diego les interesa y a nosotros como colegio también nos interesa. Queremos saber si hemos fallado en qué hemos fallado, pero necesitamos saber. Por eso, que se reabra, que se investigue, pero en todos los ámbitos”.

Los padres aseguran que no supieron ver el dolor de Diego

¿Como estáis los padres de Diego a estas alturas?

Por un lado estamos contentos porque el caso se ha reabierto y por otro lado cansados y agotados, porque esa lucha que tenemos porque salga la verdad nos está cansando. Pero creo que estamos los dos fuertes, tanto mi mujer como yo para seguir adelante hasta el final.

¿Tan maduro era el niño?

Sí, era muy maduro. Una grafóloga comentó que esa carta está escrita en tres partes. No escribió el niño la carta digámoslo así de un tirón. Con lo cual, esa decisión él ya la había previsto de antemano. Fue capaz de que ni su madre ni yo viéramos absolutamente nada ni supiéramos …

¿En ningún momento intuisteis?

Él si que nos manifestó muchas veces que odiaba ir al colegio, e incluso una frase textual, que se nos ha grabado: “Daría mi vida por no ir al colegio”.

Y desgraciadamente la dio.

Y la dio, desgraciadamente. Lo que yo imaginaba: una exageración de niño, nada más, sin más. Él se comió todo el dolor y no supimos darnos cuenta de ello.

Tras cerrarse el caso, días después salís en EL MUNDO con la carta de Diego en la mano. ¿Porqué dais eses paso?

Porque vemos que es la única manera de que nos hagan caso. A través de AMICAE nos ponen en contacto con nuestro abogado actual y entonces vemos que a partir de ahí vemos que empieza a funcionar. Que a través de salir en los medios de comunicación recibimos un gran apoyo y se conoce el problema. Y el caso se reabre, en el ámbito jurídico y en el educativo, tanto en el aspecto jurídico como en el aspecto educativo. De tener el partido totalmente perdido, lo empatamos.

En la carta habla de la tata ¿quién es la tata?

La tata es su hermana. Yo tengo de un primer matrimonio una hija que se llevaba muy bien con él. Mi hija tiene en su dormitorio la foto de Diego siempre con una flor y ya te digo la relación de ellos maravillosa.

Hay una frase en la carta en la que habla de vosotros y dice: no os separéis porque juntos tenéis … juntos sois maravillosos y …

Seguimos juntos desde hace quince años e indudablemente no quita que nosotros, como todos los matrimonios hemos tenido nuestras riñas y nuestras disputas. Porque primero, si los hijos se suicidaran, tanto los que se separan como los que no nos hemos separado por una riña y tal y cual, pues habría más muertos que en Hiroshima y Nagasaki.

Y dice que no quería ir al colegio ¿Porqué?

Le preguntamos si tenía problemas con profesores o con otros niños, y nos decía que no. Desgraciadamente no era eso, era mucho más que eso. Eso lo he visto yo posteriormente, puesto que él se tragó todo su dolor….

El colegio pide ayuda psicológica ante el acoso que soportan

¿Cómo están?

Padre Mariano (Director): “Fastidiados, preocupados y la principal preocupación es el alumnado que tenemos, que por elección de sus padres han elegido este centro, que lo han elegido por que el estilo es una educación en valores humano cristianos y esta educación por el caso que vivimos está puesta en entredicho. Nos preocupa por ellos, cómo se sienten. Se sienten afectados y señalados”.

¿Cómo vivieron aquel día?

PM: Fue muy duro, no nos lo podíamos creer, que un alumno de nuestro centro hubiese tomado esa decisión y menos de Diego. Era un alumno ejemplar, brillante, sin ningún tipo de conflicto de toda su permanencia en el centro.

¿Cómo era Diego?

JESÚS (Jefe de Estudios): Un alumno brillante, querido por sus compañeros, por los profesores, querido por todos, super respetuoso, correcto, muy introvertido, muy autoexigente, pero brillante y querido.

¿En los ocho años que estuvo en el Colegio tuvieron la sensación de que tuviese algún problema?

J: En ningún momento. No tenía altibajos, siempre era correcto en el trato, no tuvo ninguna diferencia en el comportamiento que nos hiciera ver algo raro. No tuvo nunca ningún conflicto con sus compañeros, ni sus compañeros con él.

¿Cómo han vivido la presión mediática el colegio desde la reapertura de caso?

PM: Con preocupación porque estamos a cargo de unos niños; por ellos y por la comunidad educativa, que lo está pasando mal, porque se siente señalada.

J: Tanto es el daño que se nos ha provocado y el dolor que se tiene dentro del colegio que hemos tenido que volver a recurrir a la psicóloga que nos ayudó en un principio. Facilitada en un principio por la Consejería está haciendo intervención con niños del curso, con profesores de primera y secundaria, porque no se puede aguantar ya más el peso de tanta información hiriente y malintencionada. ¿Quién pone el límite a todo lo que está ocurriendo?

¿Se han planteado pedir amparo a la Fiscalía de menores? ¿Se han sentido acosados?

J: Por supuesto, el 1 de febrero nos vimos obligados a mandar un fax a la inspección solicitando ayuda, que ya no podíamos más. Nosotros desde el centro no podemos hacer nada. Hay alguien desde instituciones superiores que tienen que poner veto a esto. Solicitábamos ayuda, pero no solo psicológica… ¿Dónde se ha quedado la presunción de inocencia?

¿Cómo se ha sentido el colegio: más indefenso, más acosado o más vilipendiado?

J: Las tres cosas juntas. Entiendo el dolor de la familia y la búsqueda de la causa. Yo también tengo un hijo único y…
Pero Diego no era hijo único…

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