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Cosas insólitas que te puedes encontrar este verano en la playa

Además de buscar conchas o llenar un bote de arena de recuerdo, uno se puede encontrar de todo en la playa. ¡Y sin necesidad de ir con el aparato detecta metales tan de moda hace años en las playas! El buscador de “cruceros baratos más rápido del mundo”, Aquotic.com, ha hecho una selección de los ocho objetos más extraños que se han podido encontrar en las playas del mundo.

1. Miles de piezas de Lego. Península de Cornualles (Reino Unido)

El 13 de febrero de 1997 el portacontenedores Tokio Express sufrió un fuerte temporal, con olas que hicieron que se ladeara de tal manera que 62 contenedores cayeran al agua a unos 30 kilómetros de la península de Cornualles en Reino Unido. Uno de ellos contenía casi 5 millones de piezas de Lego que iban con destino a Nueva York. El contenedor quedó destrozado en el accidente y las piezas de Lego debido a las corrientes marinas son empujadas a las costas que rodean la península de Cornualles, donde más de veinte años después aún siguen apareciendo. Lo más curioso es que la mayoría de las piezas tenían una temática marina: aletas de buzo, arpones, salvavidas, espadas de pirata y pulpos.

2. Dientes de Megalodon. Playas de Florida y California (EE.UU)

A pesar de que los Megalodones surcaron los mares hace 20 millones de años y se extinguieron hace 2 millones, hoy en día es muy frecuente encontrar en las playas de Florida y California, Estados Unidos, sus dientes fosilizados de hasta 18 centímetros de longitud, sobre todo después de una tormenta. Hay que tener en cuenta que los Megalodones sustituían sus dientes a lo largo de sus entre 70 y 100 años de vida y que en sus bocas de dos metros de diámetro tenían 280 dientes, por lo que todavía hay millones de ellos por descubrir. En España se han encontrado varios en Canarias.

3. Un caza de la Segunda Guerra Mundial. Gales (Reino Unido)

Hace unos años, en una playa de Gales apareció un caza de la Segunda Guerra Mundial. Se trataba de un Lockheed P-38 Lightning que hizo su último vuelo el 27 de septiembre de 1942. A los mandos del aparato se encontraba el teniente Robert Elliott, que había partido de la costa norte de Gales en un ejercicio de entrenamiento. Tras cincuenta y cinco minutos de vuelo, el motor izquierdo empezó a perder potencia. El piloto cometió un fallo de cálculo, ya que pensaba que estaba consumiendo combustible de las reservas principales mientras que ya llevaba un rato utilizando las de emergencia. Trató de llegar a la orilla pero finalmente los motores se pararon y tuvo que amerizar. Elliot salió ileso del accidente, pero la aeronave se hundió en el mar, hasta que una tormenta, 65 años después, lo arrastró del fondo del mar a la orilla. Lo más sorprendente es su estado de conservación.

4. Una lápida. Ocean Beach de San Francisco (EE.UU.)

En la orilla de la Ocean Beach de San Francisco en Estados Unidos, apareció la lápida de Delia Presby Otter. La historia se remonta a 1914, cuando según una ordenanza municipal, el ayuntamiento de San Francisco decidió trasladar los cementerios Laurel Hill y Calvary al de Colma, como parte de un plan urbanístico para ampliar la creciente ciudad. Los restos humanos fueron todos trasladados, pero cualquiera que quisiera conservar la tumba de un ser querido en el nuevo cementerio debía de pagar por ello. Si no lo hacía 90 días después del traslado de los restos, pasaba a manos del Departamento de obras públicas del Condado, así miles de lápidas y criptas se utilizaron como material de construcción para hacer los canales del parque de Buena Vista de Haight-Ashbury, la creación de un puerto en el distrito Marina y para apuntalar el paseo marítimo en la playa Ocean Beach contra la erosión. Fuertes vientos y el desprendimiento de parte de la arena de la playa hicieron que la lápida de mármol casi intacta de Delia Presby Oliver, que murió en la edad de 26 años el 9 de abril de 1890, apareciera en la arena.

5. Un mensaje en una botella. Wedge Island (Australia) 

Hace tres meses una pareja australiana Kym Illman y su mujer Tonya encontraban en una playa de Wedge Island, en Australia, un mensaje en una botella 132 años después de que fuera lanzado al mar. El mensaje fue arrojado el 12 de junio de 1886 al Océano Índico, a unos 950 kilómetros de la costa australiana, por el velero alemán “Paula”. Se trataba de una campaña del Deutsche Seewarte (Observatorio Naval Alemán) para estudiar las corrientes oceánicas, que entre 1864 y 1933 arrojó miles de botellas al mar con el mismo mensaje impreso con ciertos huecos que los capitanes debían rellenar antes de lanzarlas (fecha, coordenadas, nombre del barco…). El dato curioso es que, de las miles de botellas arrojadas al mar por los navíos alemanes en 69 años, solo se habían recuperado hasta ahora 662, ésta última ha sido la número 663, pero, sobre todo, se ha convertido en el mensaje en una botella que más tiempo ha tardado en descubrirse, desbancando al anterior, de 108 años.

6. Huevos brillantes. De Venezuela a Argentina (Océano Atlántico).

No son huevos en sí mismos, sino ovicápsulas de 4 a 8 centímetros de diámetro, una especie de burbujas que protegen, a entre 10 y 30 embriones que hay dentro, de los depredadores, cambios de temperaturas, ataques de bacterias… y que además les sirve para alimentarse, ya que también contienen un líquido rico en proteínas y carbohidratos. Estas estructuras las crean los gasterópodos, en este caso, el caracol marino llamado “Adelomelon Brasiliana” y, a diferencia de otras ovicápsulas, no se adhieren a sustratos marinos, si no que vagan libres por el océano, así aseguran su dispersión, pero al hacerlo también corren el riesgo de que por acción de las mareas o los vientos acaben en alguna de las playas que van de Venezuela a Argentina, si no, lo normal es que estas cápsulas se abran y los pequeños caracoles naden libres en el océano.

7. Bolsas de Doritos, Carolina del Norte (EE.UU.)

A los que fueron a la playa de Outer Banks en Carolina del Norte en Estados Unidos el 30 de noviembre de 2006 no les hizo falta llevarse la nevera con la merienda o pasar por un chiringuito a comprar algo que picar… ¡Había “barra libre” de Doritos en la playa! Eran de varios sabores: “Nacho Cheese”, “Spicy Nacho” y “Cool Ranch Doritos”, y es que un contenedor con miles de bolsas cayó al océano y éstas bolsas llegaron a la orilla. Las bolsas seguían herméticamente cerradas y los Doritos eran perfectamente comestibles.

8. Y por supuesto, oro. Todas las playas del mundo

En España, se dio el caso de dos personas que se dedicaban a buscar “tesoros” en las playas de Cantabria con un aparato detector de metales. La mayor parte de las piezas de oro que encontraban eran medallas, anillos y cadenas que posteriormente vendían, consiguiendo unos 6.000 euros. El problema es que era ilegal y les detuvieron por apropiación indebida. Y es que, Aquotic.com recuerda que la legislación española dice que es obligatorio depositar los objetos encontrados en oficinas municipales de objetos perdidos, donde estarán en custodia durante dos años para que puedan ser reclamados por sus legítimos dueños. Pasado este tiempo, quien lo ha encontrado pasa a ser su dueño. Eso sí, las monedas, se las puede quedar uno, siempre y cuando no sean de un antiguo tesoro, ya que de ser así habría que llamar a la Policía o Guardia Civil para avisar del hallazgo, en caso contrario se podría acusar de expolio. Lo único bueno es que los que encuentran un objeto valioso que sea catalogado como patrimonio histórico, el Estado le recompensará con el 50% de la tasación de la pieza.

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