CIENCIA REPOR

Daniel García, vecino de Leganés de 26 años, de jugar en el Carrascal a investigar en Oxford

  • Grado de Ingeniería en Tecnologías Industriales, Máster en Ingeniería Industrial y Doctorado en Ingeniería Mecánica y de Organización Industrial, éste en colaboración con Oxford

  • “Siempre he tenido una pequeña obsesión de hacer algo que realmente aporte y llegue a la gente”

Daniel García nació en el Hospital Severo Ochoa. Toda su familia vive en Leganés, entre El Carrascal y Zarzaquemada. A sus 26 años es investigador de la prestigiosa Universidad de Oxford.

UN REPORTAJE DE JUANMA ÁLAMO

Leganés, en su condición de gran ciudad más allá de la catalogación administrativa y sobre todo por su número de población, es una caja de sorpresas continua en lo relativo a sus habitantes. LEGANEWS lleva 42 números trayendo a sus páginas historias de vecinos anónimos cuya trayectoria profesional merece ser muy destacada.

Daniel García González es, a sus… ¡26 años!, un nuevo ejemplo. Su historia nos lleva del Carrascal a la reputada Universidad de Oxford pasando por las aulas de la UC3M. En uno de los templos educativos del mundo lleva a cabo su trabajo como investigador posdoctoral en el grupo de ‘Mecánica Computacional de Materiales” desde febrero de 2017.

Sus padres y su hermano viven en el Carrascal y sus abuelos, paternos y maternos, en la zona de Julián Besteiro. Hace 10 meses que no ha venido a nuestra ciudad. “Lo hice cuando fui a recoger el premio de doctorado otorgado por la UC3M. Ahora en octubre aprovecharé para pasar unos días”.

Al echar la vista atrás y echar de menos su ciudad asegura que “tiene mucho que ver con las vivencias, especialmente cuando nos alejamos del sitio donde han transcurrido”. Recuerda con especial cariño “el Ortega y Gasset, donde aprendí a jugar al ajedrez y judo. Los días de entrenamiento y partidos con el CF Eurodroguer (hoy CD Eurolega) y las amistades que hice allí. Y más reciente, especialmente en la época de Navidad por los bares del centro”.

Leganés

En los últimos años ha conocido varias ciudades universitarias y cree que la nuestra “tiene margen de mejora en cuanto a actividades culturales y a dinamización de la ciudad aprovechando el entorno universitario”. Pese a su edad, su currículo (ver perfil adjunto) es el derivado de un gran trabajador con mucho talento. Su vocación por la Ingeniería le llegó porque “siempre me han llamado la atención las Matemáticas y la Física y una carrera de Ingeniería te permite tratar todas esas materias sin perder de vista el punto práctico y funcional”.

Su vida como estudiante de Primaria y Secundaria discurrió entre Leganés y Getafe. Las aulas del Edificio Sabatini le vieron acabar su Grado. El año que terminó recibió una beca de ayuda al Master por parte del departamento de Mecánica de medios Continuos y Teoría de Estructuras. “En paralelo empecé mis estudios de doctorado que se realizó en colaboración con la Universidad de Oxford”.

La razón de estudiar una ingeniería la detalla el propio Daniel: “Siempre me han llamado la atención asignaturas como matemáticas y física y una carrera de ingeniería te permite tratar todas estas materias sin perder de vista el punto práctico y funcional. En este sentido, creo que Ingeniería industrial es la más genérica y donde se tratan más campos de la ingeniería. Aunque, en verdad, si tuviera que volver a escoger, quizás elegiría algo como doble grado en matemáticas y física porque me he dado cuenta que si comprendes bien los conceptos teóricos desde la base luego existen miles de posibles aplicaciones”.

Investigación

La investigación que lleva a cabo está orientada a “predecir qué ocurre en nuestro cerebro cuando nos exponemos a un impacto en la cabeza en una caída, un accidente o un golpe haciendo deporte”. Y desde ese punto “entendiendo el proceso de daño mecánico en el cerebro podemos desarrollar herramientas computacionales que permiten diseñar y optimizar equipos y sistemas de protección. Como ejemplo, hemos publicado recientemente un trabajo sobre la respuesta mecánica de implantes craneales que dio lugar a proyectos con empresas protésicas para optimizar sus diseños”.

Detrás de la investigación hay, lógicamente una motivación: “Me fascina el hecho de que, mediante planteamientos matemáticos y numéricos, seamos capaces de predecir cómo se va a comportar una determinada estructura cuando se ve sometida a distintas condiciones de carga. En este sentido, el reto de trasladar estas teorías y metodologías al comportamiento del cerebro es muy atractivo”.

Y es que, según sus propias palabras: “Estas herramientas posibilitan la capacidad de relacionar comportamientos mecánicos con otras respuestas como la propagación de señales eléctricas por el cerebro o las consecuencias del daño mecánico en capacidades funcionales y daños psicológicos. En resumen, podríamos predecir cambios en el comportamiento de la persona conociendo las zonas dañadas de su cerebro por algún tipo de impacto”.

Sacrificios

El camino, hasta ahora, no ha sido fácil y  ha exigido sacrificios personales: “Sobre todo fue realmente dura la etapa donde tuve que compaginar los estudios de máster con la investigación para el doctorado y preparar el proyecto y petición de becas para realizar la estancia en Oxford”.

Y es que en ese momento fue de “mucha presión y no tenía mucho tiempo para compartir con amigos y familia, aunque es importante mantener un equilibrio siempre entre lo personal y lo profesional”. A ello se suma lo duro que es “moverte a un país distinto al tuyo y alejarte de tu entorno y relaciones. Aunque, por otra parte, estos sacrificios te permiten valorar más ciertas cosas que antes no hacía y conocer nuevas culturas y formas de pensar”.

La meta

Todos los investigadores tienen una meta. “Siempre he tenido una pequeña obsesión con hacer algo que realmente aporte y llegue a la gente. Es por esto que he intentado dirigir parte de mi investigación al campo de la biomedicina y bioingeniería. Me gustaría poder proporcionar a los profesionales de estas áreas herramientas teóricas y computacionales que nos permitan conjuntamente encontrar nuevas soluciones a problemas reales como enfermedades neurodegenerativas o cardiovasculares que desgraciadamente muchas personas tienen que afrontar”.

Un ejemplo de leganense a poner en valor gracias al tesón propio y el esfuerzo propio y de los suyos. ¡Suerte!

Su perfil

Nació en 1992 en el Hospital Severo Ochoa. Residente en el barrio del Carrascal hasta que se marchó a Oxford. Estudió en el Ortega y Gasset y en el antiguo CEIP Antonio Machado. El campus de la UC3M de Leganés fue testigo de sus estudios de Grado de Ingeniería en Tecnologías Industriales, Máster en Ingeniería Industrial y Doctorado en Ingeniería Mecánica y de Organización Industrial, éste en colaboración con Oxford.

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