AYUNTAMIENTO EDUCACIÓN

Los padres del Miguel de Cervantes piden a los políticos “soluciones a las deficiencias”

  • En este momento son rehenes de un conflicto burocrático de competencias entre el Ayuntamiento y la Comunidad

  • Evitan la politización ideologizada de una polémica en la que se les “ha agotado la paciencia”

  • Denuncia que el centro carece de un Plan de Autoprotección e incluso un padre bombero no fue capaz de encontrar presión

  • Concentración a la puerta del colegio al grito de de padre e hijos: “¡Este colegio lo vamos a arreglar!”

  • Patio que se inunda, ventanas que no cierran, goteras, agua turbia tras el fin de semana… 40 años sin arreglos

Por @juanma_alamo

La pancarta que permanece colgada en la puerta del Colegio Miguel de Cervantes de Leganés lo dice todo: “Dejaos de competencias y arreglad la deficiencias”. No se puede ser más claro en las intenciones. Los padres de los niños que estudian en este vetusto colegio leganense han decidido ir por su cuenta, sin contar ni pedir otra cosa a los políticos que no sea “que nos arreglen lo que lleva sin tocarse más de 40 años”.

A diferencia de otras protestas ideologizadas y politizadas, aquí solo hay padres que quieren soluciones para sus hijos. “No queremos culpables, queremos soluciones”, asegura Olga, una de las representantes del AMPA del centro. Y es que los niños de este colegio leganense son rehenes y víctimas de un problema burocrático, de una mala gestión de origen y de una decisión que, sí o sí, tendrá que rebatirse.

Concentración masiva

Hasta ahora han mantenido reuniones con los organismos que tienen responsabilidad sobre las “no obras”: Ayuntamiento de Leganés y Comunidad de Madrid. Unos le echan la culpa a los otros de lo que sucede. Los dos tienen razón, pero en este caso la razón solo es una mala excusa para evitar la solución.

En la tarde del jueves se concentraron en la puerta del centro. Petos de colores, algunos de ellos convertidos en capas de superhéroes para los más pequeños. Todos, grandes y pequeños, al grito de “¡Este colegio lo vamos a arreglar!”. La protesta duró el tiempo necesario para que los que allí estábamos nos diésemos cuenta de que es la legítima reivindicación de unos padres, algunos de ellos exalumnos del centro, que quieren lo mejor para su hijos.

Cansados de esperar

Olga es madre de un estudiante del centro; Ignacio, también. Los dos dan explicaciones ante los medios (LEGANEWS y Leganés Activo) interesados en saber qué sienten cuando ven que unos y otros se tiran la pelota.

La madre lo tiene claro: “¿Cansados? De que no se haga la reforma. Queremos soluciones. Buscamos una solución. Lo fácil es buscar culpables, lo difícil es la solución.Eso es lo que queremos”.

Miran al cartel que recibe a la gente: “Dejaos de competencias y arreglad la deficiencias” y empieza el largo relato de las deficiencias. “El patio, con socavones y desniveles”. En realidad es un campo de fútbol de las películas en blanco y negro o del tardofranquismo, al que esto escribe le dio un cierto reparo mirar un larguero y pensar que si el óxido ha hecho estragos por dentro cualquier día acaba en la cabeza de alguien, con mala suerte.

Las deficiencias

Y siguen su relato: “El hormigonado del patio está en condiciones lamentables, la evacuación de los fluviales, queremos pensar que en la última planta del centro las cosas estarán algo mejor porque hay una cubierta, pero nos han informado que hay goteras”.

Se quejan de la climatización, de que el agua sale por las tuberías marrón y la solución es “dejarla correr”. Eso a una tubería de más de 40 años. Y empiezan cosas que pueden ser graves: “Electricidad de hace 40 años. ¿Segura? Pues no está adaptada al equipamiento que hoy se utiliza”.

La carpintería. “En un 80% del colegio las ventanas no cierran, las persianas no funcionan”. “Queremos diferenciar lo que es seguridad para los niños en el día a día de lo que sería una actualización”.

Sin Plan de Autoprotección

Y la denuncia más grave de todas: “Este centro no cumple el Plan de Autoprotección. Exige que las puertas de infantil tengan una protección a la hora del cierre. El gimnasio debe tener una salida de emergencia; los edificios también con apertura antipánico”. Saben que la reforma es muy grande “pero se necesita”.

En mitad de la explicación, un padre añade que “hay dos edificios anexos al principal, que es de infantil con niños de 3, 4 y 5 años que no tienen plan de evacuación”. En momentos da que pensar qué sucedería en caso de una indeseable emergencia en el centro.

El problema de la presión del agua

Y para ilustrarlo aún más recuerdan el día que un padre, bombero de profesión, fue incapaz de sacar presión en “bocas de riego. No funciona ninguna. Se vino a la más baja de todo el colegio para intentar explicarle a los niños. No hay presión”.

Al hablar de los gobernantes indican que “tienen un informe de todo lo que pasa”. Y se refieren tanto al Ayuntamiento como a la Comunidad de Madrid. Les instan a estar alejados de la polémica y a que busquen el acuerdo.“No queremos que nos cuenten movidas de la corporación municipal. Ese es su problema”.

Fin de la paciencia

Reconocen los padres que “su paciencia ha llegado hasta aquí”. Detallan que ha habido reuniones con el Ayuntamiento y con la Dirección de Área Territorial de Educación. “Lo único que los queda es manifestarnos”. Insisten en que no “queremos políticos que utilicen esto como un granero para recolectar votos”.

Son casi tres millones de obras los que cuesta la reforma integral del CEIP Miguel de Cervantes. La polémica sigue su curso. El problema nació porque fulanito (el Ayuntamiento) hizo algo que menganito (la Comunidad) le dijo que no podía hacer. Y eso, a los padres, les da exactamente igual. “Soluciones, queremos soluciones. Nos han pedido tiempo”.

Y como los padres no quieren politizar el asunto, en este texto se mantiene al margen la discusión política. Eso irá en otro.

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