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Editorial: La Cubierta de Leganés es un problema a solucionar, no a agrandar entre políticos: ¡Siéntense y arréglenlo!

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La muerte de una persona es la peor noticia que puede dar un periódico. Amanecer un día festivo con el fallecimiento de alguien por heridas de arma blanca a pocos metros de donde falleció hace años otra es el momento de exigir a nuestros políticos municipales que pongan el punto y final a sus discusiones. La Cubierta es un problema, un gran problema, un enorme problema.

Lo es cuando llegan las Fiestas Patronales. Lo es porque lo cuentan los vigilantes de seguridad del Metro. Lo es porque lo cuentan los conductores de los autobuses (no el búho). Lo es porque lo cuentan los vecinos. Lo es porque lo cuentan los padres que van a llevar a sus hijos a los colegios Carmen Conde y Miguel Delibes. Lo es porque lo cuentan los padres que llevan a sus hijos a los campos de fútbol Julián Montero.

Solución

La Cubierta es un problema. Es un gran problema a solucionar. Un enorme problema que tenemos los vecinos de Leganés que ha llegado el momento de que nuestros políticos dejen de hacer política con ello y, con consenso y sin excepciones, se sienten a trabajar de manera conjunta en la búsqueda de una solución. Ha llegado el momento de dejar de tirarse los trastos a la cabeza en insoportables Plenos que pocos o ningún vecino ve o sigue. No es momento de perder más tiempo reprochándole al alcalde Llorente su desafortunada frase del ‘hecho aislado’. Es el momeno de ponerse 27 cabezas (los concejales de nuestro ayuntamiento) a pensar.

Posiblemente si los 27 ediles de nuestra corporación tuvieran hijos en edad de merodear por La Cubierta estarían mucho más preocupados de lo que allí pasa por la noche, de madrugada, al amanecer  y por la mañana. Si alguno de los 27 concejales de Leganés estuviesen esperando una llamada, un wasapp o un aviso de algún hijo porque está en alguno de los pocos negocios de hostelería a los que pueden ir, la solución llegaría mucho más centrada pero, como en otras tantas cosas, es un problema de los demás.

Un mal desde el inicio

Ese recinto es un problema con una larga lista de problemas: su origen, cómo se hizo, cómo se construyó, cómo se escrituraron los locales, qué licencias tienen cada uno de ellos… Es un problemón que no puede esperar más la solución. Los leganenses tenemos todo el derecho del mundo a exigir al Ayuntamiento que solucione uno de los mayores focos de conflicto e inseguridad que ha habido en el sur de Madrid en muchos años, especialmente desde el cierre de la llamada ‘Costa Polvoranca’ en Alcorcón y su desplazamiento a nuestra ciudad de gran parte de los negocios.

Los leganenses tenemos todo el derecho del mundo a exigirle a nuestros concejales, a todos, que se marquen unos plazos para darle la solución definitiva a un recinto del que es muy complicado encontrar a alguien que viva en Leganés (y esté en su sano juicio) que hable positivamente de este ‘problemón’ que tenemos. Para aquellos que piensan solo en la rentabilidad de un proyecto empresarial es muy fácil obviarlo. Ni su vida, ni la de sus hijos ha estado jamás en peligro. Pregúntenle a los padres del chaval que ha perdido la vida esta misma mañana.

No hay tiempo para polémicas, para debates, para mociones, para llamadas a televisiones… Solo hay un camino razonable: el del trabajo en común con un objetivo: el cierre definitivo de ese recinto. Y si hay que emplear recursos en recuperar el dominio de la propiedad, hágase. Hace 9 años, un técnico municipal ya jubilado valoró la recuperación del dominio de la concesión en algo más de tres millones de euros. De ahí a ser el que tiene el mayor porcentaje en la junta de propietarios, en cambiar los estatutos de la propiedad, en empezar a eliminar el problema hay un paso. Empiecen a darlos. Es urgente y necesario.

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  • En 1997 un concejal de Izquierda Unida, José Luis Cuenca vaticinó que la cubierta se convertiría en otra Costa Polvoranca. Cuando las cosas se hacen mal desde el principio el final no puede ser otro que el desastre.

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